VISTA DESDE LA PENÍNSULA DE LA MAGDALENA, EN SANTANDER

El mejor recuerdo que tengo de Santander es el del paseo que me daba todos los días, cuando veraneaba allí, desde el centro de la ciudad hasta el barrio del Sardinero. Todo el camino se hace a la vera del mar, viendo en el primer tramo la hermosa bahía de Santander y luego el mar abierto, al final del recorrido.

     Santander es una ciudad muy grata para veranear. Su disposición es alargada, ceñida a la línea de costa, y el mar está muy presente en todos los rincones de la ciudad con sus brisas, sus aromas, su humedad… Nada más llegar a Santander huele ya a mar.

     Después de una tarde de compras en el centro, es una gozada volver al hotel caminando. Y andar a lo largo del paseo de Pereda, con sus jardines coquetos y las animadas terrazas, que en verano están abarrotadas de gente. Después llegamos a Puerto Chico, el puerto de amarre de las embarcaciones de recreo, abierto a la bahía y con la vista de Peña Cabarga al otro lado de esta. Tras subir la Cuesta del Gas, entramos de lleno en el precioso Paseo de Reina Victoria. Algo elevado, se asoma a las playas de Los Peligros y La Magdalena, pequeñas, sin oleaje, playas tranquilas de bahía. Al fondo, la playaza del Puntal, y detrás de ella, el pueblo de Pedreña. El paseo es arbolado y, si sopla la brisa vespertina, es reconfortante y relajante. Después de la entrada a la península de La Magdalena, la avenida traza una curva y entra en el señorial barrio del Sardinero. Aquí, las playas son grandes y orientadas a mar abierto, con buen oleaje y horizonte diáfano, pero seguras y familiares.  Las mejores playas de ciudad de España.

     La fotografía está tomada desde las Caballerizas Reales, dentro del recinto de La Magdalena. La primera playa que se ve es la de La Magdalena, con marea baja. también había una regata de veleros en la bahía. El día estaba claro y hacía una temperatura divina.

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