Plaza Mayor de Medinaceli al anochecer

Medinaceli tiene el encanto de las villas vetustas, algo decadente, tranquilo, muy acogedor. Invita al paseo relajado al atardecer. Sin rumbo fijo, cruzando la plaza, silenciosa ahora. Perdiéndose por los recovecos de las callejas. Oyendo de pasada algún ruido de cacharros en una cocina donde se prepara la cena. El cielo se va tiñendo de tonos malvas y anaranjados… una suave brisa empieza a soplar, haciéndose poco a poco más intensa.
Tal vez sea hora de recogerse, antes de que refresque más. Soria es así; aunque sea verano, por la noche hace frío. Y Medinaceli está en lo alto de un cerro, expuesto a los vientos que corren por el valle del Jalón. Muy apacible, muy cerca del cielo, pero sufriendo las inclemencias de un clima rudo.
La plaza Mayor se viste a esta hora de tonos púrpura y no es cosa de irse sin captar esta última imagen antes de que oscurezca definitivamente. El cielo pastel no será igual mañana, ni nunca.

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