Fuente de la Cibeles

Esta imagen pertenece a una exposición que hice sobre mi visión de Madrid a través del agua. El tema se me ocurrió a partir de una lectura sobre el origen del nombre Madrid. Unos historiadores lo atribuyen a la palabra Miacum, anterior a los visigodos, otros a Mayrit, del tiempo de los árabes. De Mayrit derivó a Magerit y de ahí a Madrid. Sea Miacum o Mayrit, ambos tienen en común el significado: algo así como «madre de agua». Ello se debe a la riqueza en arroyos del lugar donde hoy se emplaza nuestra capital. Aún hay numerosos riachuelos que corren bajo el pavimento de las calles, atrapados por el asfalto, pero no desaparecidos.
El tema fotográfico me pareció fascinante y durante unos cuantos meses estuve recorriendo las calles y parques de Madrid buscando imágenes donde estuviera el agua presente. Descubrí cosas muy curiosas y aprendí a mirar Madrid con otros ojos. En un simple charco del parque del Retiro cabía todo un mundo de reflejos. En una fuente de la Plaza de Oriente se bañaba cada mañana una familia entera de gorriones. La diosa Cibeles vivía envuelta entre chorros de agua espolvoreada, que resaltaban su silueta al contraluz. El atardecer convertía en oro el agua del estanque del Templo de Debod. Y oro es realmente el agua que sale del grifo en cualquier lugar de Madrid. Nuestra agua es reconocida como la mejor de España para el consumo, solo igualada por la de Granada.

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